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Técnicas de gestión de operaciones

LED y PPFD en la granja vertical: de los fundamentos de la fotosíntesis al diseño del entorno lumínico

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La gestión del LED en la granja vertical no es simplemente una cuestión de aumentar el brillo. La luz impulsa el crecimiento, pero al mismo tiempo trae consigo costes de electricidad, fotoinhibición, escasez de CO2 y perturbaciones en la temperatura y la humedad.

Lo que hay que vigilar no es solo el espectro lumínico ni solo el PPFD. Lo que importa es si la cantidad de luz que recibe el cultivo, el ritmo de luz y oscuridad, el CO2, la temperatura, la humedad y el flujo de aire se gestionan como un único sistema integrado.

En este artículo repaso, en orden, los fundamentos de la fotosíntesis, la selección de LED, cómo pensar el PPFD, los horarios de iluminación y el diseño de un entorno lumínico eficiente.

Lo que conviene saber sobre la fotosíntesis antes de cultivar

Lo que importa para cultivar bien en la granja vertical es entender la fotosíntesis, el motor del crecimiento.

Para sacar partido a la selección de LED y a la configuración del PPFD (densidad de flujo de fotones fotosintéticos) en el diseño del entorno lumínico, es imprescindible tener clara la fotosíntesis como proceso fundamental.

Dicho en pocas palabras, la fotosíntesis es el mecanismo por el que una planta usa la luz para producir su propio “alimento” (azúcar). Una vez que se entiende este mecanismo, la respuesta práctica a “¿qué tipo de luz y cuánta debo dar al cultivo para que crezca bien?” empieza a quedar clara.

La fotosíntesis tiene lugar, a grandes rasgos, en dos etapas.

1. Reacción fotoquímica (reacción luminosa)

Esta es, literalmente, la etapa de “usar la luz”.

La clorofila contenida en las hojas del cultivo absorbe la luz y usa esa energía para disociar el agua. El oxígeno se libera como subproducto, y se producen ATP (adenosín trifosfato) y NADPH, las “sustancias energéticas”.

2. Ciclo de Calvin (reacción oscura)

En este paso, las sustancias energéticas recién producidas (ATP y NADPH) se usan para sintetizar azúcar a partir del dióxido de carbono del aire. El nombre “reacción oscura” no significa que ocurra en ausencia de luz, sino que no depende directamente de ella.

El enriquecimiento con CO2 en la granja vertical busca potenciar esta etapa. Por mucho que se optimice la luz, la fotosíntesis no ocurre sin CO2.

Una vez que se entiende este proceso de dos etapas, queda claro que “no solo hay que gestionar la luz del LED, sino también la concentración de CO2 al mismo tiempo”.

Para maximizar el crecimiento del cultivo, lo que importa es construir un entorno que soporte todo el proceso de la fotosíntesis.

La luz cambia la forma de la hortaliza: puntos que se pueden aprovechar

El objetivo de cultivar no es simplemente “hacerlo crecer grande”, sino producir un “cultivo de calidad” en cuanto a apariencia, sabor y valor nutritivo.

La luz no es solo una fuente de energía para el crecimiento. También determina la forma y la calidad del cultivo. Si se entiende el espectro lumínico, se puede gestionar en función del objetivo de cultivo.

En un entorno con mucha luz azul, las hojas crecen gruesas y compactas, y su color se intensifica. En un entorno con mucha luz roja, los tallos tienden a alargarse y se promueve la expansión foliar. Con este conocimiento, por ejemplo, se puede dar más luz azul a la lechuga de hoja roja para obtener un color de hoja más vivo, o ajustar la combinación de longitudes de onda en la albahaca para potenciar su aroma.

Dicho esto, bajo condiciones de luz que priorizan el color o el aroma, el crecimiento vegetativo puede quedar limitado. No se puede maximizar todo al mismo tiempo.

¿Demasiada luz es contraproducente? Conoce los límites de la fotosíntesis y cultiva con eficiencia

Es fácil asumir que “cuanta más luz, mejor crece el cultivo”, pero no es tan sencillo.

Cuando se sopesa el coste de la iluminación frente al crecimiento que se obtiene, hay una “cantidad óptima” de luz. Conocer el umbral a partir del cual el crecimiento se estanca aunque se añada más luz permite eliminar gastos eléctricos innecesarios y obtener la cosecha máxima.

Qué ocurre cuando hay demasiada luz: fotoinhibición

Si se somete al cultivo a una luz demasiado intensa de forma continua, se produce un fenómeno llamado “fotoinhibición”, en el que el sistema fotosintético resulta dañado.

Los síntomas incluyen hojas que se vuelven amarillas o parecen quemadas y marrones (los bordes de las hojas son especialmente vulnerables al daño), un crecimiento más lento de lo esperado, y un rendimiento que no aumenta en proporción a la factura eléctrica. Cuando estos síntomas se dan juntos, hay que sospechar de fotoinhibición.

Por ejemplo, las hortalizas de hoja como la lechuga crecen suficientemente con un PPFD (intensidad lumínica) de 200 a 300 μmol/m²/s. Darles más luz que eso apenas cambia el crecimiento. Desperdicia electricidad y eleva el riesgo de fotoinhibición.

Al conocer el “punto de saturación lumínica” de cada cultivo (el punto a partir del cual más luz no aumenta la fotosíntesis), se puede diseñar la iluminación sin desperdicios.

Otra trampa: la fotorrespiración

La fotorrespiración es un fenómeno que ocurre cuando el CO2 escasea bajo una luz intensa.

La enzima que debería combinarse con el CO2 reacciona con el oxígeno en su lugar, y la energía obtenida con esfuerzo mediante la fotosíntesis se desperdicia.

Para evitar esto, cuando se aplica luz intensa, hay que aumentar también la concentración de CO2 (en torno a 800 a 1.200 ppm). Si solo se incrementa la luz sin añadir CO2, no se obtendrá el aumento de rendimiento que justifique la inversión.

Puntos para cultivar con eficiencia

Para evitar la fotoinhibición y la fotorrespiración y cultivar con la máxima eficiencia:

  1. Conoce la intensidad lumínica adecuada para cada cultivo:
    • Las hortalizas de hoja crecen suficientemente incluso con luz relativamente débil (200 a 300 μmol/m²/s).
    • Las hortalizas de fruto como tomates y fresas se vuelven más productivas con luz más intensa (400 a 600 μmol/m²/s).
    • Elegir la “intensidad lumínica justa” para el cultivo es el primer paso para ahorrar en electricidad.
  2. Equilibra la concentración de CO2 con la intensidad lumínica:
    • Al aplicar luz intensa, aumenta siempre también la concentración de CO2.
    • Esto evita el ciclo vicioso de luz intensa → mayor consumo de CO2 → escasez de CO2 → fotorrespiración.
  3. Gestión adecuada de la temperatura:
    • En general, de 20 a 25 °C es el rango de temperatura óptimo para la fotosíntesis.
    • Cuando la temperatura es demasiado alta, la fotorrespiración se incrementa y la eficiencia fotosintética cae.
  4. Aclimata las plántulas al entorno lumínico de forma gradual:
    • Exponerlas a luz intensa de golpe causa fácilmente fotoinhibición, así que es importante aumentar la intensidad lumínica por etapas.
    • Hay que tener especial cuidado con los cambios bruscos en el entorno lumínico al realizar el trasplante definitivo de las plántulas.

Al diseñar el entorno lumínico sobre la base de este tipo de conocimiento, se puede lograr un cultivo que sea tanto “óptimo para la planta” como “eficiente para el negocio”.

Elige los LED en función de las características de la planta

Habiendo entendido el mecanismo de la fotosíntesis, la siguiente pregunta es “¿qué tipo de LED debo elegir?” Explico cómo aprovechar las características fisiológicas de las plantas para elegir el LED adecuado.

Primero, sobre el “espectro lumínico”: la longitud de onda de la luz

El rango de longitudes de onda lumínicas efectivo para la fotosíntesis en las plantas es de 400 a 700 nm. Esto se llama radiación fotosintéticamente activa (PAR: Photosynthetically Active Radiation).

Dentro del PAR, las longitudes de onda con especialmente alta eficiencia fotosintética son:

Al cambiar la composición de los materiales utilizados, los LED pueden emitir luz en una variedad de longitudes de onda. Esta capacidad —suministrar luz exactamente en el rango de longitudes de onda más eficaz para la fotosíntesis— es una ventaja de los LED que las fuentes de luz artificial tradicionales no ofrecían.

Con los LED, se pueden mezclar estos rangos de longitudes de onda en las proporciones necesarias y ajustar el balance de color.

En el pasado, los LED de dos longitudes de onda que combinaban rojo y azul eran ampliamente utilizados, pero en los últimos años la idea de que otras longitudes de onda también son relevantes se ha impuesto en el sector. En este artículo recomiendo elegir LED con un espectro cercano a la luz solar, o LED blancos.

Qué es el PPFD: la intensidad de la luz

El PAR (radiación fotosintéticamente activa) explicado anteriormente indica el rango de longitudes de onda lumínicas que una planta puede utilizar. Por otro lado, la métrica que muestra con qué intensidad llega esa luz a la planta es el PPFD (densidad de flujo de fotones fotosintéticos: Photosynthetic Photon Flux Density).

El PPFD representa el número de fotones (partículas de luz) efectivos para la fotosíntesis que llegan a la planta por unidad de área y por unidad de tiempo.

En pocas palabras, es una expresión numérica de “la intensidad de la luz que llega a la planta”.

Al elegir la iluminación, el PPFD (cantidad de luz) es un criterio tan importante como la longitud de onda (espectro lumínico).

Como se explicó antes, el PPFD por encima del punto de saturación lumínica se desperdicia, y el valor óptimo de PPFD difiere según el cultivo.

Más que elegir la potencia de un LED individual, lo que se hace en la práctica es ajustar el PPFD mediante el número de LED instalados y su distribución. Planifícalo en función del cultivo que vayas a producir.

Optimización del entorno lumínico en la granja vertical: práctica

Partiendo del mecanismo de la fotosíntesis y los fundamentos del espectro lumínico y la cantidad de luz, explico los métodos prácticos para la granja vertical en operación real.

Configuración del período de luz y el período de oscuridad, y cómo responden las plantas

Las plantas llevan a cabo diferentes actividades fisiológicas durante el período de luz (cuando la luz está encendida) y el período de oscuridad (cuando está apagada). Como la granja vertical permite configurar libremente el momento de la luz, entender este ritmo ofrece una palanca práctica para la gestión.

Qué hacen las plantas durante el período de luz

Qué hacen las plantas durante el período de oscuridad

Estas actividades fisiológicas forman el “reloj interno” de la planta. Cuando este reloj interno se desajusta, puede producirse un crecimiento anormal y una reducción de la resistencia a plagas y enfermedades. Por eso no hay que cambiar el horario de iluminación con frecuencia.

La filosofía de diseño del horario de iluminación

Habiendo entendido la importancia del ritmo luz-oscuridad, pasamos al diseño real del horario de iluminación. En la granja vertical, la programación tiene que tener en cuenta tanto la fisiología vegetal como la economía.

Consejos básicos para el diseño del horario

Consejos para el diseño del horario de iluminación teniendo en cuenta la economía

El horario de iluminación no es simplemente una cuestión de configurar los tiempos de ENCENDIDO/APAGADO. Es una palanca de gestión importante para lograr tanto una reducción de los costes de electricidad como una mayor calidad al mismo tiempo. Una vez que también se tienen en cuenta la velocidad de crecimiento del cultivo y la supresión de trastornos fisiológicos, los elementos de diseño difieren de una instalación a otra.

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Diversas técnicas para mejorar la eficiencia lumínica

A continuación, técnicas para mejorar la eficiencia lumínica: reducen los costes de electricidad y aumentan el rendimiento al mismo tiempo.

Mejora del aprovechamiento de la luz con reflectores

Estas son medidas para utilizar la luz de los LED sin desperdicios.

Cuando se introducen reflectores correctamente, se puede aumentar el rendimiento entre un 10 y un 15% con el mismo consumo eléctrico de los LED. En relación con el coste del equipo, es una mejora con buena relación coste-beneficio.

Uniformizar la distribución de la luz

Al distribuir luz uniforme a toda el área de cultivo, se reduce la variación en el crecimiento.

Cuando el crecimiento varía mucho, más plantas no cumplen los criterios de expedición, y la rentabilidad cae.

Combinando estas técnicas, la variación en el volumen de cosecha también se reduce enormemente.

Como tendencia reciente de reducción de costes, los diseños que usan luminarias de mayor potencia y reducen el número de unidades instaladas, ampliando el espaciado, se han generalizado en el sector. Hay ventajas en cuanto a costes, pero a medida que el espaciado aumenta, la uniformidad lumínica en la parte superior del dosel y en los espacios laterales entre estanterías se ve comprometida fácilmente. Cuanto más se reduce el coste, más exigente se vuelve la gestión de la uniformidad — en las instalaciones, el diseño que garantiza una iluminación uniforme mediante la combinación de altura de montaje, ángulo y reflectores es crucial.

Ordena el resto del entorno antes que la luz

Aunque se perfeccione solo la luz, si los demás factores ambientales son insuficientes, solo se desperdicia electricidad.

Para maximizar la productividad en la granja vertical, hay que gestionar no solo la “luz” sino también la “temperatura”, la “humedad”, la “concentración de CO2” y el “flujo de aire” como un todo. Estos factores se influyen mutuamente, y si alguno de ellos es insuficiente, el efecto de optimizar los demás es limitado.

Temperatura y humedad en armonía con la luz

La intensidad lumínica y la temperatura están estrechamente vinculadas. La fotosíntesis es una reacción química, y la velocidad de reacción cambia con la temperatura.

Sin CO2, la luz se desperdicia

El CO2 es la materia prima de la fotosíntesis. Aunque haya energía lumínica, la fotosíntesis no puede avanzar si falta CO2.

El flujo de aire también importa

Resumen

La gestión lumínica en la granja vertical no es la historia simple de que “más luz significa mayor rendimiento”. El PPFD por encima del punto de saturación lumínica desperdicia electricidad, y cuando el CO2 escasea, la luz intensa provoca fotorrespiración.

En la práctica, las prioridades son claras. Primero, determinar el punto de saturación lumínica de cada cultivo y decidir el techo de PPFD, y asegurar una concentración de CO2 que corresponda a ese PPFD. Elegir LED blancos o LED con un espectro cercano a la luz solar, y aumentar la eficiencia de aprovechamiento de la luz con reflectores y distribución uniforme. Diseñar el horario de iluminación para mantener los costes bajos con electricidad nocturna y encendido escalonado, sin perturbar el ritmo luz-oscuridad.

Al final, la historia de la luz es inseparable de la temperatura, la humedad, el CO2 y el flujo de aire. Poner en orden todo este sistema es la condición para que la inversión en LED dé sus frutos.

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